miércoles

Conejos gigantes para comer, cerdos fluorescentes y niños compatibles para salvar vidas

Últimamente me he preguntado cómo será el futuro. Con carros (coches) voladores y hologramas por doquier que te hablan por tu nombre para venderte la última moda... Pero no nos quedemos en la ficción de los años cincuenta. La realidad siempre supera la ficción y esta vez hasta tenemos ejemplos.

¿Qué quieres comer?

Hace apenas unas semanas apareció en diversos medios la noticia de que Corea del Norte había comprado unos conejos gigantes a un criador aleman llamado Szmolinsky. Estos conejos de más de un metro de largo y 9,5 kilos de peso suponen una gran fuente de alimento para los norcoreanos. 23 millones de personas que sufren las consecuencias de severas restricciones de comida y la amenaza constante de tener que pagar sanciones impuestas por la comunidad internacional debido a su programa nuclear.

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La primera respuesta que me vino a la cabeza para intentar explicar el tamaño de los animales era, y como no, la manipulación genética. No me extraña ya que es uno de los temas del día. Después de todo, científicos chinos ya han creado cerdos fluorescentes para impulsar la investigación con células madre en diciembre del 2006. Tampoco nos es ajeno saber que ya suman más de 100 millones de hectáreas las tierras dedicadas al cultivo de alimentos transgénicos (modificados genéticamente) en el mundo. Y todos conocemos la historia de la oveja Dolly, el primer animal clonado que murió en el año 2003.

Creo que en el futuro nuestros mercados los haremos por internet, seleccionando en un menú interactivo las caracterísitcas que queremos potenciar en nuestro pollo, o en la leche que queremos comprar. Grandes empresas serían las encargadas de crear clones de animales modificando determiandos genes para potenciar alguna caracterísitica y así satisfacer al cliente. ¿Te interesa un alimento rico en proteínas contra el cáncer? Compra este pollo. ¿Quieres ahorrar dinero en tu compra? Llévate esta oferta de dos conejos gigantes por el precio de uno. O mejor aún, quieres salvar la vida de tu hijo enfermo de leucemia, tranquilo, te "fabricamos" un niño compatible al tuyo que le salvará la vida.


Niños medicamento
El año pasado el gobierno español aprobó una nueva ley de reproducción asistida que señala, entre otras cosas, la posibilidad de tener un niño compatible con el enfermo para minimizar los rechazos tras el trasplante. Resulta una idea extraña pero en principio buena. Después de todo estamos salvando la vida de un niño teniendo otro con la salvedad de que escogemos el que nace.
Sin embargo, el problema no es solamente ético o religioso: estamos interviniendo en la naturaleza, en el ciclo de vida, vamos en contra de Dios para incluso intentar actuar como él... y aún así estamos salvando la vida a alguien. Es un debate que sigue en pie y seguirá por mucho tiempo. ¿Debemos hacer todo lo que podemos para salvar a alguien o debemos dejarlos morir sabiend que hay una posibilidad de avitarlo?

Es un importante debate al que debemos atender y decidir. Sin embargo, cre que ese no es el mayor problema. En el caso de los mal llamados "niños medicamento" la verdadera amenaza está en lo que sucede con esos 5 o 10 embriones que fueron fecundados a la misma vez y que al elegir el adecuado, se desechan sin más o son entregados a científicos para que invesiguen con ellos. ¿Dónde está la vida? ¿ Cuál es el límite al que debe llegar el ser humano con la ciencia para salvar a alguien?

Lo curioso de este asunto es que probablemente dentro de 5 años o más, estaremos critando la razón de la tardanza a la hora de adoptar métodos como los alimentos transgénicos (una vez que se mejoren los problemas que suponen), selección de embriones compatibles o clonación de animales en vías de extinsión... Después de todo ninguna medicina viene sin polémica. Así pasó cuando se hablaba de la reproducción in vitro como algo contra la naturaleza y resultó postivo al aumentar la natilidad en diversos países. Y qué decir cuando se pensaba que era una aberración el trasplantar órganos humanos de personas fallecidas (ahora se está penando hacer los mismo con órganos de animales) cuando ahora se sabe la cantidad de personas a las que salva esta práctica.

Probablemente en el futuro, esto que hoy parece extraño y fuera de lugar nos resultará natural y positivo. Si me permiten, diría que la relación de la humanidad con la ciencia es parecida a la representada en la fábula de la liebre y la tortuga. Ciertamente la ciencia va más rápido que la sociedad, pero al final, es esta última la que sale ganando.

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